Panguipulli tendrá invernadero y secador de alimentos gracias a la geotermia

Con los trabajos realizándose hace meses en Liquiñe, localidad ubicada en Panguipulli, Región de Los Ríos, se definió que el uso directo de la geotermia a través de aguas termales se ocupará para la instalación de un invernadero y una secadora de alimentos en la zona.

Este avance se dio a conocer en el Taller de Transferencia Tecnológica “Implementación de un piloto de uso directo de geotermia con enfoque productivo para la zona cordillerana de la Región de Los Ríos”, el que contó con la participación de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP) de la región e investigadores del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA).

En ese marco, el director del CEGA, Diego Morata, señaló que el objetivo inicial del proyecto fue desarrollar una experiencia piloto e innovadora en el uso directo del agua termal. Además, añadió que durante el proceso se levantó información relativa a las implicaciones técnicas, económicas y sociales del proyecto, considerando el potencial geotérmico de Liquiñe.

“La zona de Hipólito Muñoz es especialmente relevante porque se da la confluencia de las fallas norte-sur, que son el sistema de fallas Liquiñe-Ofqui, con otro sistema de fallas noroeste-sureste, que son las fallas transversales. Esa confluencia hace que este sector de Liquiñe sea el que tenga mayor y mejor permeabilidad y temperaturas”, indicó Morata.

Factores para la replicabilidad del proyecto

Entre otros posibles y potenciales usos de este tipo de proyectos, se encuentran la calefacción de casas y edificios, la producción de agua caliente sanitaria, la ayuda en la producción de alimentos, entre otras cosas.

En ese sentido, los factores técnicos, económicos y sociales son fundamentales para repetir iniciativas similares en lugares con condiciones parecidas. El ingeniero mecánico e investigador del CEGA, Nicolás Hurtado, apuntó a que “en caso de replicar esto, lo ideal es que la terma trabaje con temperaturas por sobre los 40°C y caudales de 10 L/min como piso mínimo. Aún hay mucho espacio que se puede encontrar más abajo y aumentar más el potencial que tiene Liquiñe”.

Por su parte, la investigadora del área social del CEGA, Bárbara Bravo, ahondó en el diseño de estrategias de apropiación y transferencia tecnológica, además de la importancia de la alineación de diferentes actores para replicar estos proyectos.

“El Estado asume un rol de fomento en esta iniciativa a través de su Gobierno Regional y la CRDP. También está la participación de otras instituciones estatales ligadas a la innovación y el apoyo técnico. En tanto, se encuentra el componente académico a través del CEGA, que nos permite la ejecución de un trabajo multidisciplinario con un foco en la investigación aplicada”, destacó Bravo.

Este taller se enmarca en el desarrollo del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) que ejecuta el CEGA en la Región de Los Ríos. Para revisar la instancia completa puedes ir al siguiente link: